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Una peculiar creación
Tras Code Veronica y listos para trabajar sobre los circuitos de la entonces flamante PlayStation 2 el equipo de Mikami se enfrascó en lo que sería la cuarta parte de la saga Resident Evil.
Durante la creación de esta ansiada cuarta entrega parte del equipo se dio cuenta de que el desarrollo estaba tomando un camino muy distante a lo que hasta ahora había presentado la saga Resident Evil. Por un lado tanto el diseño de escenarios como de enemigos no eran muy afines a lo visto en los anteriores episodios y la jugabilidad tampoco cuadraba mucho con lo que hasta entonces se había visto en esta saga, de manera que Shinji Mikami consideró el aparcar Resident Evil 4 y crear un título totalmente nuevo con estas características que para nada coincidían con las pautas de la saga.
En un principio no se pudo llevar a cabo esta decisión por miedo a que no calara entre el público, prefiriendo lanzarlo bajo el nombre de Resident Evil aunque no tuviera que ver nada con él. Sin embargo, Mikami siguió insistiendo y finalmente consiguió su objetivo: vía libre para sacar adelante otra creación y aparcar el desarrollo de la cuarta parte de Resident Evil.
De esta manera fue como nació el primer Devil May Cry, de un proyecto en principio encaminado a convertirse en un Resident Evil pero que finalmente debido a las notables diferencias entre ambos planteamientos acabó dando lugar a Dante y las macabras marionetas.
La primera toma de contacto que tuvimos con el título fue con el lanzamiento de Resident Evil Code: Veronica X ya que este incluía una pequeña demostración de las andanzas de Dante por el peculiar mundo de los demonios; es cierto que esta demo dejó con buen sabor de boca a todo el que la probó y también es cierto que eso no era para nada un Resident Evil.
Finalmente fueron muchos los usuarios que lo compraron, terminando con unas ventas de más de 2 millones de unidades. Acción pura y sin tapujos era lo que ofrecía Devil May Cry, dejando casi de lado los puzzles y la exploración, todo ello moviéndose en un entorno gráfico entonces impresionante dónde apreciábamos lo que PlayStation 2 podía dar de sí.
El mundo de los demonios abre sus puertas
El argumento que Devil May Cry nos presenta parte de la existencia de dos mundos diferentes: el de los humanos y el de los demonios, Tierra e Infierno respectivamente. Durante mucho tiempo los dos han logrado coexistir manteniendo recta la balanza del bien y del mal, hasta que un día un demonio llamado Mundus se proclamó Príncipe de los demonios. Tras esto organizó un gran ejército de demonios dispuestos a conquistar el mundo de los humanos sin importar la destrucción o muertes que lleven a cabo.
Durante esta guerra un demonio se rebeló contra Mundus, Sparda, posteriormente llamado "El legendario Caballero Oscuro". Éste junto a otros demonios logró acabar con Mundus encerrándolo en una cripta de dónde no volviera a salir. Tras esto Sparda volvió al mundo de los humanos, dónde se encontró con el templo de Temen-ni-gru; construcción que servía como puente entre los dos mundos. En su continuo intento de defender a la raza humana de los demonios Sparda logra sellar este portal a través de un ritual en el que perdió su porte así como sus poderes.
Tiempo más tarde Sparda se casó con una mujer humana, Eva. Del matrimonio surgieron dos gemelos, Dante y Virgilio; ambos mitad humano, mitad demonio y que más adelante tomarían caminos distintos.
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