La subsaga Survivor
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Cuando una saga de videojuegos se convierte en superventas y logra una gran popularidad, no es raro ver salir al mercado spin-off de las mismas o sagas paralelas a la principal, como pueden ser el caso de Final Fantasy o Metal Gear, y eso mismo ocurrió con Resident Evil a partir del año 2000 con experimentos como "Resident Evil Gaiden" para Game Boy Color, la saga Outbreak para PS2, o los Survivor, la que ahora nos ocupa.
Con esta subsaga Capcom pretendía llevar a la serie al género del shooter en primera persona, a lo Time Crisis pero pudiéndonos mover libremente por el escenario. Por supuesto, estos juegos estaban pensados para jugarse con pistola de luz, perdiéndose gran parte del encanto si se jugaban con el Dual Shock, que limitaba bastante su jugabilidad.
La primera entrega, llamada simplemente "Resident Evil: Survivor" salió a la venta para PSX poco después que la tercera parte de la saga principal. En ella tomamos el papel de un hombre que ha sufrido un accidente de helicóptero mientras sobrevolaba una isla, y que tras recuperarse no recuerda nada, ni quién es ni qué hacía allí. La isla, como no podía ser de otra manera, está repleta de criaturas de todo tipo, desde los clásicos zombies hasta arañas gigantes, perros mutantes, hunters e incluso algún Tyrant.
Gráficamente es bastante pobre, con unos escenarios y enemigos demasiado pixelados y bastante repetitivos. En lo jugable nos encontramos con un juego muy lineal, en donde todo consiste en avanzar mientras nos cargamos a todo bicho viviente, haciendo uso de la gran cantidad de armas y municiones que iremos encontrando. Uno de los mayores puntos en contra es que no podemos salvar el juego en mitad de la partida, por lo que nos tocará pasárnoslo del tirón, lo que puede llegar a hacerse en poco más de 3 horas. En definitiva, este Survivor es sólo recomendable para los muy fans de la saga, o los que quieran desempolvar su G-Con para disfrutar una tarde.
La segunda entrega, titulada "Resident Evil Survivor 2: Code Veronica", salió para PS2 poco después que "Code: Veronica X", a comienzos de 2002. Podríamos considerarla como la peor entrega de la saga, con unos gráficos muy discretos para su tiempo y con una jugabilidad muy parecida a la de la primera parte, en donde para colmo nos moveremos por los mismos escenarios que en "Code: Veronica", y con un argumento inexistente. Otro juego reservado para los muy (muy) fans de la saga.
La tercera y por ahora última entrega nos llegó en 2003 bajo el nombre de "Resident Evil: Dead Aim", también para PS2. Esta vez pudimos disfrutar de un juego bastante decente, con unos gráficos mucho más pulidos que la anterior entrega, una duración en torno a las 8 horas, y un argumento mínimamente interesante. En él podemos averiguar parte de la trama que hay entre "Code Veronica" y "Resident Evil 4", ya que la acción se sitúa en 2002, en donde un científico de Umbrella ha robado una muestra del T-Virus de la central de París, y ha secuestrado un trasatlántico de la compañía. El protagonista es Bruce McGivern, agente secreto de los Estados Unidos que ha sido enviado al trasatlántico para detener a Morpheus, el científico de Umbrella.
Aunque el argumento no es nada del otro mundo, durante el juego podemos recoger varios documentos que nos ayudarán a entender mejor el rumbo de Umbrella en sus últimos días.
En el apartado jugable nos encontramos con una gran novedad en la saga Survivor, y es el poder movernos en tercera persona y tan sólo pasar a la vista subjetiva cuando nos toque disparar, lo que ayuda mucho a la parte de investigación y exploración de los escenarios. También podremos manejar a un segundo personaje en determinados momentos de la aventura, aunque sus habilidades son las mismas que las de Bruce.
En definitiva, "Dead Aim" es sin duda el mejor juego de la saga Survivor, que aunque no alcanza excesivas cotas de calidad al menos gustará a los amantes de este tipo de juegos. Eso sí, se hace imprescindible disponer de una pistola de luz para poder disfrutarlo al máximo, ya que en ocasiones necesitaremos de una gran precisión al apuntar, cosa bastante complicada de conseguir con el Dual Shock.