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San Andreas: el máximo exponente
Dos años después de que Tommy Vercetti se convirtiera en el amo del cotarro en Vice City nos llegaba la que hasta ahora es la última entrega de la saga para las plataformas de sobremesa, Grand Theft Auto: San Andreas, de la mano de Rockstar North -DMA cambiada de nombre- y distribuido en nuestro país por Take 2 Interactive.
Sin duda esta ha sido la entrega que más expectación ha levantado: todos recordaréis la gran cantidad de rumores que surgieron alrededor del sobrenombre que llevaría esta entrega, rumores que se intensificaron cuando Rockstar registró diferentes sobrenombres como “Tokio, “Sin City" o "San Andreas", el que finalmente tendría la entrega. También hubo mucha expectación en cuanto al tema de la banda sonora que incluiría el juego, debido en parte al excelente trabajo que se hizo en este aspecto con Vice City.
Las expectativas que muchos jugadores tenían puestas sobre esta entrega eran muy grandes, pues es cierto que Vice City sirvió para paliar las ganas con las que dejó a muchos Grand Theft Auto III. Sin embargo, muchos lo acusaron de parecerse en exceso a la revolucionaria tercera entrega. Días antes de la llegada oficial al mercado empezaron a surgir las opiniones de los medios especializados y éstas no podían ser mejores, llevándose notas como el increíble 9,9 de la prestigiosa web estadounidense IGN. No había duda de que Rockstar había hecho su trabajo y nos dejó lo que supuso la culminación de la saga en PlayStation 2.
La California de los 90
Como ya era habitual, en esta entrega también cambiamos de época, ciudad y personaje principal. En esta ocasión nos situábamos a principios de la década de los 90 -en 1992- más concretamente, en la ciudad de California con Carl "CJ" Johnson -CJ a partir de ahora- como protagonista.
CJ era un delincuente de poca monta en su ciudad natal, Los Santos, dando pequeños golpes junto a sus colegas y en ocasiones familiares para ganarse la vida y darse unos caprichitos. Sin embargo, tras la muerte de su hermano pequeño decidió abandonar esa vida y se retiró a Liberty City para alejarse de las malas compañías y organizarse un poco la cabeza. Tras unos cuantos años de libertad en la ciudad que protagonizó la tercera entrega, recibió la amarga noticia de que su madre había sido asesinada a manos de una banda rival, lo que le obligó a volver a Los Santos para acudir a su entierro.
Así comienza el juego, justo cuando llegamos a la ciudad y unos policías corruptos nos desvalijan y nos dejan tirados en el territorio de los Ballas, una banda rival. Así que tendremos que coger la bicicleta que tenemos enfrente y desplazarnos rápidamente a nuestra casa, intentando evitar los conflictos con los integrantes de la banda rival que pueblan esas calles. De camino a casa CJ se da cuenta de que todo ha cambiado desde que dejó la ciudad, las cosas están realmente mal, aspecto que se confirma cuando llega a su territorio y ve a colegas de su infancia enganchados a las drogas o prácticamente hechos polvo. Nadie les respeta ya, situación de la que algunos de sus colegas culpan a CJ. Así, y tras ir definitivamente al entierro de nuestra querida madre, tendremos que recuperar el tiempo perdido y ganarnos el respeto que ahora poseen las bandas que manejan el cotarro.
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