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Una jugabilidad excelente
Otro de los apartados en los que DNA trabajó a conciencia fue en aplicarle al juego una jugabilidad sencilla a la que nos pudiéramos adaptar fácilmente, y sin duda lo consiguieron. El control a pie del personaje es más que satisfactorio, con acciones como saltar, correr y por supuesto atacar, ya sea con los puños o con el variado abanico de armas. Al igual que éste, los vehículos se dejan controlar de maravilla, con los simples controles de acelerar, frenar, usar el claxon o cambiar la emisora de radio. El catálogo de estos es muy extenso y cada uno ofrece una respuesta al volante distinta según el tipo: no es lo mismo controlar un deportivo que un autobús, y eso está perfectamente plasmado en la respuesta de ambos vehículos.
El sistema de combate resultaba también muy asequible gracias al sistema automático de fijación de blancos, por lo que prácticamente sólo teníamos que seleccionar y disparar. Aún así también se incluyó un sistema de apuntado manual y otras perspectivas como la mira telescópica para los rifles de largo alcance. La cámara también trabaja bastante bien y ofrecía la posibilidad de ver el juego desde diferentes perspectivas, aunque la más cómoda sea la que se sitúa detrás de nuestro personaje a una distancia media.
Apartados técnicos
A nivel gráfico el título impresionaba, no por la recreación de los personajes o el número de polígonos de los vehículos si no por la sólida recreación de una ciudad que parecía estar viva gracias al detallismo y gran número de elementos que había en ella.
No se puede comparar el diseño de Solid Snake en Metal Gear Solid 2 con el de Claude, básicamente porque el tamaño de los escenarios así como de los elementos en pantalla que posee Snake no es comparable a todo lo que Claude tiene tras de sí. Pasear por las calles de la ciudad y ver cómo los viandantes siguen su rumbo, los coches pasan hacia rutas diferentes o la policía hace su ruta matinal es impagable. Y si a esto le unimos el gran número de efectos como la transición del día y la noche y efectos climatológicos como el viento o la lluvia, nos daremos cuenta de que estamos ante un apartado sublime; sobre todo si atendemos a la poca madurez que tenía PlayStation 2 cuando llegó este juego.
Paseando por la ciudad podemos distinguir cada uno de sus barrios: el barrio financiero, Chinatown, los suburbios, el puerto... todos ellos totalmente distinguibles gracias al gran detallismo que puso Rockstar en la ambientación de la ciudad. También hay que nombrar el gran número de diseños de peatones que se incluyeron. Es cierto que tras varias horas de juego al final reconocemos todos, pero eso es algo normal. El plantel de vehículos, como ya hemos dicho, es bastante variado, pero algo que destaca dentro de él son las deformaciones que se aprecian en los coches cuando sufrimos un accidente o si decidimos golpear la carrocería con un bate de béisbol -cosa que tendremos que hacer en una misión-.
En conclusión, un apartado gráfico bastante aceptable si tenemos en cuenta la gran cantidad de elementos que se llegan a mostrar en pantalla y las dimensiones de Liberty City. Como hemos citado, las texturas no son brillantes y de vez en cuando hay alguna que otra bajada de la tasa de frames, pero el resultado en conjunto es más que satisfactorio.
El apartado sonoro cuenta con una gran banda sonora de la cual sólo podemos disfrutar cuando vamos montados en coche a través de las emisoras de radio. Se compone de grandes éxitos de la música divididos en cada una de las emisoras que atienden a diferentes estilos: rock, rap, pop, música clásica, etc. El título viene con un buen doblaje en inglés y subtítulos en castellano.
En cuanto a efectos sonoros el nivel también es notable: cada arma posee su sonido característico, así como cada vehículo y acción que realizamos en el juego. Mención especial a las reacciones de los viandantes ante nuestras acciones.
Conclusión GTA III
Con este título Rockstar consiguió varias cosas. La primera es la de trasladar su idea de las dos a las tres dimensiones de una manera sobresaliente. Aunque no llegue a destacar a nivel gráfico, la excelente jugabilidad de la que hace gala, así como la libertad que ofrece y el gran catálogo de acciones realizables convirtieron a GTA III en la primera obra maestra de PlayStation 2 por méritos propios. El juego dio a conocer la saga entre todos los jugadores y catapultó a Rockstar y DMA a la fama dentro del mundo de los videojuegos.
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