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Grand Theft Auto Vice City: La vuelta a los ochenta
Con poco más de un año de diferencia y gracias al gran éxito cosechado por la tercera entrega, Rockstar sacó al mercado la siguiente entrega de la saga Grand Theft Auto, un título que no llega a ser una secuela ya que posee el mismo motor gráfico y que podríamos tratar más como una ampliación en todos los sentidos de Grand Theft Auto III pero ambientado en el Miami de los 80: Vice City.
La historia comienza con Tommy Vercetti saliendo de una larga estancia de la cárcel de Liberty City. Entonces va a visitar a su jefe, Sonny Forelly, que le manda un encarguito que le obliga a trasladarse a Vice City: comprar droga a los colombianos. Sin embargo, a Tommy le tienden una trampa y pierde el dinero y la droga, quedándose con las manos vacías. Esto le obliga a quedarse en Vice City para recuperar el dinero perdido si no quiere perder la vida.
Lo primero por lo que debemos alegrarnos es porque nuestro nuevo protagonista sí que sabe hablar, al contrario que el de la tercera entrega. También queremos citar que la historia está plagada de guiños y parodias a diversas películas mafiosas como El precio del poder (con la escena que da comienzo al juego) o Atrapado por su pasado. Sólo hay que mirar el parecido del abogado de Tommy con el de Carlito Brigante o las similitudes con Corrupción en Miami. Sin embargo, esto no es lo único que relaciona a Vice City con los grandes del cine, sino que también ha reunido a un gran elenco de estrellas para que se encarguen del doblaje de diversos personajes. Por ejemplo, Ray Liotta interpreta a Tommy, Burt Reynolds a Avery Carrington y Jenna Jameson a Candy Sux (con un papel en el juego similar al de Jenna).
Como ya hemos dicho la acción se traslada a Vice City< -otro guiño al primer Grand Theft Auto-, ciudad que se inspira en la Miami de los años 80. El título sigue las mismas bases que estableció la tercera entrega, aunque con una ambientación más conseguida y un mayor número de posibilidades.
La ciudad se vuelve a ver divida, aunque en esta ocasión en dos zonas, dando lugar a un escenario enorme y excelentemente ambientado. Como en su antecesor, la manera de desbloquear las dos islas será a través de las misiones relacionadas con la trama; que en esta ocasión es mucho más interesante y está más trabajada. Estos encargos siguen la misma línea de la anterior entrega: podemos elegir las misiones que queremos realizar en cualquier momento, llegando a tener más de una línea argumental en juego. Las misiones han aumentado su número y son de lo más variadas, desde recuperar maletines cargados de coca a acabar con un capo de la mafia al más puro estilo Scarface, conducir una limusina con una bomba que explotará si reducimos la velocidad, etc. Un plantel de misiones que hará las delicias de todo jugador.
Pero lo bueno viene a la hora de hablar de las misiones secundarias, que han aumentado considerablemente en número. Se han incluido campos de golf en los que podremos practicar nuestro swing, meternos a repartir pizzas, robar en cualquiera de los centros comerciales de la ciudad o simplemente darnos un paseo en lancha o en avión sobre la ciudad. Además de todo esto, siempre tenemos otras misiones que completar, como los saltos que hay repartidos por la ciudad, las matanzas o encontrar los dichosos paquetitos ocultos.
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