
|
Una de las grandes inclusiones de esta entrega ha sido la posibilidad de adquirir diferentes propiedades a lo largo de la ciudad. Mientras que en su antecesor teníamos varias guaridas en las que guardar el juego y algún que otro coche, en esta ocasión habrá propiedades en venta a lo largo de toda la ciudad. Pueden ser desde simples apartamentos en los que guardar la partida, recoger armas y dejar nuestro coche a varios negocios. Estos últimos sin duda son los más interesantes, ya que son los que nos reportarán dinero más tarde. Cada vez que adquirimos uno debemos realizar un número determinado de misiones para hacer que el negocio funcione bien -imaginaos las acciones que tendremos que hacer- y una vez las hayamos terminado el local empezará a darnos beneficios. Estos están formados por un club llamado Malibú, un estudio de cine porno o una compañía de taxis.
Los centros comerciales también son una gran inclusión, ya que podremos darnos una vuelta por ellos para cambiar nuestro vestuario en la tienda de ropa, comprar "material de farretería", robar los coches expuestos o directamente atracar en los diversos establecimientos.
Como casi todo en el juego el abanico de vehículos y de armas también ha aumentado. De los primeros se han incluido las codiciadas motos, de las que habrá cuatro tipos: de campo, de carretera, choopers y scooters. Todos los coches tienen el típico toque ochentero acorde con la ambientación de la ciudad. Pero la cosa no termina ahí: también podemos coger nuestro yate y pasear por el mar o un helicóptero y sobrevolar los cielos de Vice City. También se han incluido nuevos establecimientos como una ferretería en la que podemos comprar martillos y demás herramientas que usaremos para atacar a nuestros enemigos o al que nos mire mal por la calle.
También se han mejorado otros aspectos como la IA de los viandantes y de las fuerzas del orden. Las calles están mucho más pobladas que en la anterior entrega, según la zona en la que nos encontremos hay diferentes tipos de personas: si vamos por ejemplo al centro comercial veremos a personas en los restaurantes, o también veremos como salen del centro con bolsas de la compra. Otro pequeño detalle es el de que los coches llevan un número diferente de personas según el tipo de vehículo y, en muchas ocasiones, según el barrio. También hemos notado una cierta mejoría en las acciones que lleva a cabo la policía para detenernos, desde dispararnos a las ruedas para empeorar el control del vehículo, poner barreras de clavos si no logran dar nosotros y algunos detalles más que hacen que el juego gane en ambientación.
Aunque también hay aspectos que se mantienen intactos como la presencia de los Paint & Spray, los Ammunation -aunque con más armas- o el sistema de persecución por estrellas, que se conserva desde la segunda entrega. Algo que también se mantiene intacto es la excelente jugabilidad de la que ya hacía gala la tercera entrega: el control de Tommy tanto a pie como en cualquier vehículo es sublime; la sencillez y la eficacia van de la mano.
Otro dato a comentar es la duración del juego. Se puede decir sin lugar a dudas que es uno de los más longevos y de los que más horas de juego ofrece dentro del catálogo de PlayStation 2. Ya no sólo por el gran número de misiones principales -que en realidad representan un pequeño porcentaje del juego-, sino por la gran variedad de encargos secundarios o simplemente por las grandes posibilidades de realizar acciones alternativas como participar en una carrera de Nascar, una competición de coches de radio-control o de carreras con nuestra moto de campo. Completar el cien por cien del juego es una tarea titánica que puede sobrepasar perfectamente el centenar de horas de juego.
|

|