Baek Doo San y su discípulo Hwoarang
Los dos representantes de la disciplina del Taekwondo de Tekken tienen una historia marcada por las tragedias. Baek Doo San, el experto luchador coreano que apareció por primera vez en Tekken 2, vivió un desgarrador episodio al matar a su padre accidentalmente durante un entrenamiento cuando era bastante joven. Tras este hecho perdió todo el interés la vida, y se dedicó a pelear por dinero. Kazuya descubrió el potencial de este luchador y le contrató para acabar con el Dojo de Marshal Law.
Cumpliendo esta misión Baek destrozó el gimnasio y atacó a varios alumnos del luchador de Jeet Kune Do, aunque el propio Marshall no estaba presente. Ambos se verían las caras en el segundo torneo Tekken, donde Marshall tomaría justa venganza, hasta el punto de dejar al borde de la muerte al luchador coreano. Marshall perdona la vida de Baek y le exige la razón de ese acto tan despreciable, el luchador de Taekwondo le contará el triste episodio acaecido a su padre, y Marshall tratará de consolarlo explicándole que el padre de Baek no hubiera deseado que viviera de esa forma.
Baek volverá hacia donde se encuentra Kazuya, y lo encontrará consumiéndose por obra del Gen del Diablo. Baek descubrirá que no tiene sentido vivir la vida con ira y odio, para acabar como lo ha hecho Kazuya, y contemplando una foto de su padre decide volver a una existencia pacífica, enseñando sus conocimientos sobre artes marciales. Baek tomará a cargo a un prometedor muchacho llamado Hwoarang.
Varios años más tarde, tras haber formado al excepcional Hwoarang, Baek se encuentra con Toshin/Ogre, y tras un rápido combate desaparece y se le da por muerto, aunque como descubrimos en Tekken 5, realmente quedó inconsciente y fue recogido por el ejército, quien tras más de un año de tratamiento le ofrecerá un puesto de instructor militar en Taekwondo.
Hwoarang, pese a las enseñanzas de Baek, es un chico problemático, anda metido en apuestas, combates ilegales, en los que finje tener menos potencial del real para poder apostar cantidades fuertes y conseguir grandes sumas al derrotar a su adversario.
El clan Mishima, con Jin Kazama entre ellos, llegará a su ciudad, y Hwoarang conseguirá arreglar un combate contra el nieto de Heihachi. Convencido de su potencial, nunca ha sido derrotado, y tras seguir un durísimo entrenamiento para tratar de no sucumbir como lo hiciera su maestro, sen enfrenta con confianza al combate. Hwoarang no consigue derrotar a Jin, y tan solo logra unas tablas que le dejan una amarga sensación de derrota, ya que su rival no ha utilizado todo su potencial.
Con el anuncio del nuevo torneo, Hwoarang podrá vengarse del Toshin, y tratar de vencer a Jin, aunque finalmente no conseguirá enfrentarse al Dios de la Lucha, y de nuevo perderá frente a Jin, esta vez más claramente. Tras observar y ayudar a Jin en su fuga de las Tekken Force, Hwoarang asiste al vuelo demoníaco de Jin, y se consuela al pensar que él no tiene poderes sobrehumanos, con lo que la victoria sobre Jin era una tarea imposible de lograr. Este final de Hwoarang choca con el de Jin Kazama, ya que tras vencer a Ogre, Heihachi le dispara, y Jin sale volando, por lo que es más que probable que realmente no sucediera.
Tras finalizar el tercer torneo Tekken, Hwoarang debe acudir a la llamada del ejército, quien le asignará a un grupo de operaciones especiales. De nuevo mostrará su carácter de desobediencia a las normas, lo que le acarreará diversos problemas, que empañarán su éxito en algunas misiones, y su reconocimiento como maestro de Taekwondo. Hwoarang no tiene ningún interés por el ejército, y las noticias de la organización de un nuevo torno, que le brindará la oportunidad de volver a pelear contra Jin, le hace tomar la decisión de acabar su período militar.
Maestro y alumno se reencontrarán en la quinta edición del torneo del puño de hierro, tras haber sido dado por muerto, Hwoarang recuperará a su maestro.