Tras deleitarnos con los notables Total Annihilation y Dungeon Siege, Chris Taylor, uno de los importantes gurús en PC, nos ofreció a principios de 2007 uno de los más espectaculares títulos de la estrategia en tiempo real: Supreme Commander, juego que actualmente ya cuenta con una secuela, denominada Forged Alliance (que cuenta con una nueva facción y diversas novedades) y una adaptación en camino para Xbox 360. El sencillo guión del juego nos sitúa en un enfrentamiento entre tres grandes facciones: la fuerza humana UEF; los Cybran, unos seres biónicos creados por el doctor Gustaf Brackman; y los Aeron, unos humanos influidos por la tecnología alienígena, contando cada raza con su propia campaña cuya duración ronda, cada una, las diez horas.
Jugablemente donde más destaca Supreme Commander es en la utilización del gigantesco robot que da nombre al juego, con el que podemos construir, capturar edificios rivales, e incluso atacar, y que se convierte en la columna vertebral de todo nuestro ejercito, que abarca multitud de unidades aéreas, terrestres y acuáticas, cerca de 100 por facción, todas con un aspecto espectacular y un alto nivel de detalle. No obstante el aspecto diferenciador de Supreme Commander es su cámara de juego dinámica, que permite zooms hasta alturas inimaginables y con la que podemos observar las batallas a pocos metros de las unidades. Debido a ello el juego es de los primeros que permite ser disfrutado en dos pantallas a la vez, pudiendo visualizar en una el mapa y en otro las batallas al detalle.
También el sistema del juego permite acelerar, o ralentizar la acción, para poder tomar las decisiones con más tiempo, las cuales, además, permiten realizar varias de forma ordenada, un punto muy a tener en cuenta en el propio desarrollo. Este aspecto es fundamental a la hora de superar las misiones más complicadas ya que el juego cuenta con unos gigantescos escenarios en los que la acción, en ocasiones, se puede hacer algo repetitiva aunque para paliarlo contamos con ciertos objetivos a cumplir durante el combate. De igual manera Supreme Commander también cuenta con un notable multijugador con cerca de 40 mapas y posibilidad de hasta ocho jugadores simultáneos.
No obstante el juego diseñado por Chris Taylor también cuenta con ciertos defectos, tales como una interfaz poco intuitiva, una mejorable optimización y el hecho de que el impresionante zoom del que ya hemos hablado nos juegue en ocasiones malas pasadas, ya que no es nada fácil seleccionar a las unidades más pequeñas. Además los escenarios están algo escasos de elementos interactivos y los efectos sonoros son bastante mejorables pero innegablemente nos encontramos con uno de los grandes títulos de estrategia en tiempo real con una increible profundidad táctica y ciertos aspectos muy a tener en cuenta. Un juego que ha mejorado bastante con sus últimos parches y actualizaciones.
Al igual que muchos de los mencionados juegos, World in Conflict también ha sido desarrollado por un importante estudio que cuenta con uno de los juegos más abalados de los últimos años, Ground Control. En esta ocasión Massive Entertainment nos sorprende con un juego que brilla intensamente en todos los aspectos, tanto en el guión, con una premisa sencilla pero creíble -una invasión rusa a Estados Unidos comenzando por Seattle-, hilvanada además con múltiples escenas intermedias, como en el desarrollo, donde prima la táctica a la estrategia. De hecho no hay gestión de recursos (las unidades llegan del aire tras haber gastado una serie de puntos, que se van recuperando lentamente) y la acción se centra en realizar ciertos objetivos por medio de escaramuzas en las que el trabajo en equipo es fundamental para el buen progreso y una correcta estrategia nos puede llevar fácilmente a la victoria.
De igual manera la cámara, en lugar de ofrecer una perspectiva en tercera persona típica del género, es más bien la de un FPS ya que nos permite manejar la altitud y el rango de la acción muy fácilmente con pocos clicks del ratón. Además las habilidades de las diferentes unidades están muy bien diferenciadas y algunas de ellas cuentan con habilidades especiales muy efectivas. Asimismo el juego cuenta con escenarios muy interactivos y que repercuten en gran medida en el desarrollo de los combates, al igual que unos gráficos que impresionan bastante con numerosas explosiones, personajes llenos de detalle y muy bien recreados y unos escenarios gigantescos y con multitud de elementos.
También el aspecto multijugador de World in Conflict es intachable permitiendo comunicación por medio del micrófono y una serie de modalidades a cada cual más variada que la anterior. Además en estos combates el juego en equipo es fundamental y no hay tiempos de espera al incorporarse a una partida, otorgando así una alta sencillez y una adicción encomiable. Los únicos aspectos negativos del nuevo título de Massive Entertainment, que como todo juego también los tiene, es una optimización algo exigente y unas melodías que no suenan demasiado bien. Aún con ello nos encontramos con uno de los títulos más importantes del género y una compra casi obligada para todo seguidor de la estrategia en tiempo real.