El pasado 9 de noviembre supuso el regreso a PC de Call of Duty, una de las sagas del género de los shoot´em up más queridas por sus usuarios y de nuevo desarrollada por Infinity Ward, los mismos que las dos primeras entregas (ya que la tercera, que no llegó a PC, fue creada por Treyarch). En esta ocasión se ha pasado de la redundante Segunda Guerra Mundial para situarnos en una historia ficticia y más contemporánea que nos pone en medio de un hipotético conflicto entre las fuerzas británicas y las estadounidenses contra los rusos y un país petrolero de Oriente Medio con acceso a armas nucleares. Durante el desarrollo se van alternando las misiones de uno y otro bando aunque en ambos casos la variedad de situaciones está muy presente, con una cuidada ambientación y una estudiada dificultad aunque, excepto en el caso del nivel veterano, el juego se puede hacer algo corto, pero muy intenso.
Entrando a comentar los aspectos jugables del título, ciertamente poco se ha cambiado en los controles pero en general el juego consigue ofrecer una acción sin parangón, mientras que la variedad de objetivos es tal que raramente estaremos realizando las mismas acciones que anteriormente. Además, durante los 19 niveles que ofrece el juego tendremos la posibilidad de manejar un amplio elenco de armas y accesorios, muy bien recreadas y que en general su comportamiento es muy real. También, aparte de disparar, en el desarrollo del juego hay que cubrirse bajo algunos obstáculos, pensar determinadas estrategias y hacer buen uso del trabajo en equipo. Gracias al control, que es el básico de cualquier FPS de ordenador, podemos realizar todas estas acciones con suma facilidad aunque en general la acción es muy arcade.
Dentro del apartado multijugador el juego distribuido por Activision ofrece uno de los modos más adictivos de los últimos años, permitiendo hasta 32 jugadores simultáneos, 16 mapas diferentes y un sistema de rangos que invita a participar en más enfrentamientos y a conseguir diversas recompensas. Gráficamente CoD 4 consigue sorprender gratamente y sus requerimientos técnicos no son demasiado altos. Donde más destaca sin duda es en la interactividad con el escenario ya que podemos ver como los cristales se destruyen o las granadas hacen saltar la tierra. También todos los personajes en pantalla están cuidados con sumo detalle y en el apartado sonoro ofrece diversos efectos ambientales muy creíbles, junto con una gran recreación de las explosiones, gritos y armas aunque estas últimas se oyen algo similares.
En resumen, uno de los mejores juegos de acción del pasado año y un regreso a la altura de lo esperado.
Si Company of Heroes supuso una de las grandes sorpresas en el género de la estrategia desarrolladas por Relic (creadores también de Homeworld y Warhammer 40.000: Dawn of War), su primera expansión, Opposing Fronts, le sigue muy de cerca la zaga ofreciendo dos nuevas facciones, la British 2nd Army y la German Panzer Elite (cada una con su propia campaña), nuevas batallas y diversas mejoras, no sólo en el apartado online, sino también gráficamente y en la inteligencia artificial. Un título que demuestra como se deben de hacer las expansiones.
Además, en la línea de la expansión de Dark Crusade o el próximo Soulstorm, para Warhammer 40K: DoW, Opposing Fronts no necesita el juego original para poder ser jugado y su rabiosa jugabilidad, junto con las nuevas facciones justifican de por si su compra. Así, mientras que la velocidad prima en los Panzer Elite, la fuerza britanica cuenta con una mayor fortaleza, lo que supone una gran novedad en el conjunto del juego.
A pesar de ello el desarrollo sigue siendo frenético y es muy importante ser rápido, audaz y atrevido para conseguir los diferentes objetivos. Las siete horas que nos puede durar el modo Campaña son una minucia comparadas con las del multijugador que vuelve a contar con los mismos modos de juego que el original pero, en el caso de no tener este, sólo podemos optar para jugar con las dos nuevas facciones. Por último, el juego cuenta con algunos efectos climáticos muy cuidados, un notable doblaje a nuestro idioma y unas buenas melodías que consiguen meternos en la acción rápidamente. Sólo su ligero alto precio puede ser una excusa para que los seguidores del género o que tengan el original no adquieran esta gran expansión.
De Mercury Steam, la misma desarrolladora española que nos trajo hace pocos años el notable pero poco valorado Scrapland, nos sorprende de nuevo gratamente con la última creación bajo la retorcida menta de Cliver Barker, conocido escritor del género del terror y que en este título ha ejercido control total sobre sus aspectos creativos. Esto se corresponde con un título que no escatima en ofrecer un agobiante mundo de terror psicológico, en lugar de la tipica serie de sustos de otros títulos; una ambientación en la que lo macabro y grotesco están a la orden del día y cuyo argumento, aunque algo tópico, cuenta con algunos aspectos muy interesantes aunque nunca llega a sorprender demasiado.
El guión de Clive Barker's Jericho nos sitúa en la ciudad de Al Khali, en Oriente Medio, donde se ha abierto una grieta dimensional demoníaca y a la que es enviada un escuadrón especializado en actos paranormales. A medida que nuestros hombres se van adentrando en la grieta van pasando por distintas épocas históricas, desde la Edad Media o las Cruzadas, a la Segunda Guerra Mundial, luchando contra los habitantes de la ciudad, corrompidos por las malévolas fuerzas que ahí habitan. La peculiaridad es que cada miembro del escuadrón cuenta con cierto equipamiento y habilidades únicas por lo que la jugabilidad es diferente según el personaje que utilicemos. También el juego incluye algunas secuencias QTE, al estilo de Shenmue o God of War y la acción es muy constante.
Por todo esto, y gracias a su notable aspecto gráfico, Clive Barker's Jericho consigue destacar entre un género lleno de apuestas muy parecidas entre sí. Cierto es que no consigue ser el FPS del año pero puede satisfacer a aquellos que busquen una buena alternativa. Eso sí, estómagos sensibles abstenerse.