La saga que otrora tiempo pasado se convirtiera en uno de los shooters multijugador más populares en PC también tuvo ocasión de volver el año pasado con una actualización a la altura de lo esperado. Gracias al Unreal Engine 3, motor gráfico con el que la propia Epic Games nos sorprendiera en el 2006 con Gears of War, los escenarios y personajes lucen como nunca, con increíbles efectos, una lograda ambientación, armas extraordinarias y unas partidas frenéticas como pocas.
Pero aparte de ofrecer uno de los mejores multijugador del género, UT3 también cuenta con una elaborada campaña que sirve como tutorial para los comentados modos multijugador, que son la verdadera esencia del título. Los seis estilos de juego que ofrece éste son verdaderamente variados, empezando por Combate a Muerte o Equipo Deathmatch a otros como Captura la Bandera, tanto a pie como en vehículos, Armamento y Duelo. Pocos de ellos necesitan una explicación exhaustiva y sólo ofrecen diferentes temáticas para intentar derrotar al bando rival o tomar una determinada zona del escenario.
En todas estas modalidades se puede jugar con hasta 32 jugadores (el doble que sus próximas versiones de consola) y la Inteligencia Artificial rival está muy trabajada, por lo que su comportamiento es casi idéntico al de los rivales humanos, salvando las distancias. En el aspecto armamentístico el juego cuenta con algunas armas muy destacables, como el cañón antiaéreo, el lanzacohetes o la ametralladora stinger mientras que los vehículos, aún siendo algo repetitivos en cuanto al diseño, ofrecen algunos casos muy originales, como el Scavenger de la facción de los Krall, que son además los enemigos del juego individual (el cual llega a durar cerca de las ocho duras, con algunas escenas cinemáticas impresionantes).
Ciertamente Unreal Tournament III no ha innovado demasiado en cuanto a modalidades y desarrollo pero su frenético desarrollo es una importante razón de peso para los seguidores del género, una apuesta indiscutible para los que busquen un shooter rápido y desenfrenado.
A principios del año pasado por fin llegó la primera expansión del juego que marcó un punto intrascendental en el género de los MMORPG, World of Warcraft, de nuevo, como no, desarrollada por los genios de Blizzard. The Burning Crusade, título que amplió considerablemente uno de los universos online más poblados, contó con un nuevo mundo llamado Terrallende lleno de inéditas criaturas y gigantescos terrenos que incluso mejoran gráficamente lo visto hasta la fecha en el género.
La primera de las grandes novedades de esta expansión es la inclusión de dos nuevas razas: los Elfos de Sangre y los Draenei, cada una de uno los dos bandos del juego, Horda y Alianza, y que permiten así tener, por ejemplo, Picaros en la primera facción y Chamanes en la segunda. El aspecto de cada una de estas nuevas razas es muy original destacando bastante el de los Draenei, una raza venida del espacio. Su capital es Exudar mientras que en el caso de los Elfos Nocturnos es Silvermon, una autentica delicia para la vista.
Por otra parte el juego también permite desarrollar diez niveles más de lo que hasta el momento era posible, pudiendo así llegar hasta el nivel 70, un reto sólo al alcance de los más expertos y veteranos. En dicho nivel también se pueden realizar ciertas acciones exclusivas, como volar gracias a dos nuevas monturas, el grifo para la Alianza y el murciélago para la Horda. Otro aspecto igualmente importante es que las misiones son más variadas que antaño, hay ciertas que requieren un número determinado de miembros del equipo, y muchas son recompensadas con objetos muy útiles y extraños.
Asimismo también se ha incluido una nueva profesión, la joyería, que da lugar a ciertos objetos muy valiosos y codiciados mientras que las mazmorras de esta expansión son algo más pequeñas que en el juego original permitiendo un máximo de 25 personas en los nuevos Raids. Entre las nuevas mazmorras cabe también destacar la denominada Caverna del Tiempo, que permite realizar algunos viajes en el tiempo, para descubrir ciertos secretos de la actual situación de la guerra.
Aparte de todas estas mejoras también se ha introducido un nuevo campo de batalla para los combates entre jugadores (PVP) denominado Ojo de la Tormenta, únicamente para aquellos que tengan nivel 70 y en el que las batallas alcanzan tintes casi épicos. Por último en el aspecto sonoro cabe destacar la nueva banda sonora, que ofrecen melodías muy variadas y acertadas mientras que el juego sigue estando doblado y traducido a nuestro idioma. Para redondear este impresionante título todas estas mejoras sólo necesitan unos requerimientos técnicos ligeramente superiores a los del original, nunca excesivos, lo cual lo convierte en un juego casi imprescindible, más si el jugador ya ha caído en el mundo de World of Warcraft.