Cuando Factor 5 comunicó que trabajaba en nuevo proyecto para Playstation 3 la multitud se quedó muda. Solo se soñaba con un nuevo romance, una cita soñada con la mujer en la que siempre nos hemos fijado pero con la que nunca hemos logrado mediar palabra, una cita que quedaba fijada en nuestra agenda para el mes de Noviembre.
Lair comenzó a desvelarse poco a poco en forma de imágenes que no hacían más que aumentar el sentimiento de amor de forma vertiginosa en todos nosotros. Algunos creyeron incluso ser perforados por la flecha de cupido, otros comenzaban a dudar del silencio de la bella dama. Demasiado hermoso para ser real.
La cita llegó y la historia de amor acabó en tragedia. Mientras una nunca debió prometer riquezas y posesiones que en realidad formaban parte de una ilusión, otros cometieron el error de anhelar algo tan primoroso y delicado a primera vista. Y es que como dijo Woody Allen existen dos tipos de matrimonios; Los hay que son felices y otros que duran para toda la vida.
Lair centra su historia en el conflicto entre las civilizaciones Asylia y Mokai, en una época fantástica donde hombres y dragones conviven fundiendo su fuerza en una relación jinete-montura. Nosotros controlamos a Rohn, un caballero de dragón asyliano que se ve envuelto en una historia simple pero cautivadora: Religión, corrupción, intriga, pactos, traiciones... Todo ello dotado de un enfoque cinematográfico donde las cinemáticas intercaladas entre las distintas misiones narran la historia al jugador.
Cada misión varía en objetivos además de desarrollarse en escenarios dispares, que cuentan con un tamaño extenso además de un diseño atestado de detalles. Desde una primera toma de contacto -la cual resulta impactante-, el jugador puede apreciar como se ha mimado desde el aspecto sólido y colosal de las ciudades, la aplicación de texturas, o la recreación de un agua sublime por citar algunos ejemplos.
Pero sin duda, son los dragones los verdaderos actores de la función. En ellos se puede distinguir cada una de las escamas que forman su rugosa piel, las membranas que componen sus colosales alas tras el batir de éstas, o la distinta musculatura a modo de cimiento de la que emerge monstruoso cuerpo.
Sin embargo Lair es un juego lleno de claroscuros. Si bien os hemos hablado de sus virtudes, también hemos de citar que toda la hermosura gráfica queda emborronada con demasiada frecuencia por un inestable framerate que resta al juego el dinamismo del que merece. Además surgen problemas importantes como una carga de texturas que adaptan su carga dependiendo de la distancia de la que nos encontremos de ellas, y una distancia de visionado que podemos tachar de pobre. Fallos técnicos graves que de haberse subsanado hubieran tildado a Lair como una de las apuestas gráficas más completas de esta generación.
Lamentablemente el control es otro handicap que pesa toneladas sobre título, ya que se ha apostado por un control total del dragón con el sensor de movimiento del mando SixAxis, que pese a estar implementado de una manera relevante carece de la agilidad que ofrecen los controles comunes en este tipo de arcades. La no imposición de solo un estilo de control hubiese sido todo un acierto.
Pese a todo ello Lair es un juego entretenido y vistoso, recomendado para todo seguidor de la compañía que fue capaz de diseñar las más apasionantes batallas intergalácticas basadas en el universo Star Wars en Nintendo GameCube. Escalón y medio por debajo de los grandes del catálogo.