Pocos RPG habían sido lanzados en Xbox 360 hasta la llegada de los últimos meses de 2007. Blue Dragon era uno de ellos. Antes de comenzar a hablar sobre el juego, cabe decir que a pesar de que estamos ante un proyecto de notable calidad, no se consiguen alcanzar las expectativas creadas antes de su lanzamiento.
El argumento nos traslada a la villa de Shu, donde reside uno de los protagonistas. Todos los años la aldea debe defenderse ante los ataques de una voluminosa criatura, y un grupo de amigos -Shu, Jiro, Kluke- quieren que estas circunstancias no se vuelvan a dar, y tienden una trampa a la bestia.
Todo se tuerce finalmente y acaban en una cueva. Posteriormente llegan a la nave del creador del malvado tiburón que azota la villa, con la mala suerte de que éste quiere deshacerse de los jóvenes y seguir con sus planes. En su huida encuentran unas bolas con el poder de crear las sombras de animales mitológicos.
Los controles de Blue Dragon son los clásicos en el género, sin ninguna sorpresa. Unos de los aspectos más importantes de un juego de esta temática son los combates, por tunos y muy parecidos a los de la saga Final Fantasy. Por supuesto, hay mejoras destacables, se aprecia más rapidez y se añaden nuevos elementos.
Tendremos bastante libertad a la hora de visitar el mapeado, siguiendo claro, la línea argumental. A lo largo de la aventura se nos premia con una nave, que sin duda nos es muy útil a la hora de explorar.
En el apartado técnico de Blue Dragon se consigue unir a dos de los personajes más importantes dentro del mundillo, Nobuo Uematsu y Akira Toriyama. Gráficamente se presentan unos diseños bastante acertados con los personajes, y unos escenarios grandes y detallados -en su mayoría-.
Los efectos sonoros son bastante flojos, aunque esto consigue pasar a un segundo plano gracias a las animadas melodías del juego. En definitiva, Blue Dragon es un buen título que gustará a los fans del género, pero que no debe plantearse como una compra fija, debido a futuros lanzamientos y mejores opciones dentro del catálogo de Xbox 360.
Texto escrito por Pablo Ojeda Pérez (Rasté)
Eternal sonata fue junto a Blue Dragon y el esperado Lost Odysee uno de los tres rpgs de corte japonés que se desarrollaron para acaparar dicho género de manera eficiente dentro del catálogo de Xbox 360. Las esperanzas se depositaron en una compañía de culto como Tri-crescendo, desarrolladores del sobresaliente Baten Kaitos de GameCube e implicados en títulos tan bellos como Valkirye Profile o Star Ocean: Till the end of the time
La Nueva apuesta de Namco-bandai fue cuanto menos original. Situándonos en el 17 de octubre de 1849, día de la muerte del compositor polaco Frederic Chopin, el jugador se adentra en el último sueño en vida del músico. Una historia llena de fantasía y color donde la vida de ciertos personajes sin relación aparente, acaban encauzando una historia común dentro del juego gracias a la gran elaboración de ésta
Al igual que en el título de Mistwalker, en Eternal Sonata el jugador tiene en todo momento la oportunidad de evitar los combates directos en medida de lo posible, ya que todo enemigo queda presentado en pantalla, por lo que si queremos apresurar nuestra marcha y tomar aire, en vez de seguir machacando criaturas misteriosas y subir nuestra experiencia, podemos hacerlo. Los combates se presentan en tiempo real dentro de una arena limitada y donde una barra de tiempo hace la función de paso de turno.
Artísticamente el juego japonés es una verdadera delicia gráfica. La aplicación técnica Cell-shading está realmente conseguida, otorga al juego un aspecto bello y mágico que conecta rápidamente con el jugador. Además todo escenario está realmente detallado y desprende un "no se qué" digno del sueño más fantasioso imaginable. Pero ello no sería capaz si el trabajo del gran Motoi Saturaba y las armoniosas melodías de Chopin no acompañasen al título, ello consigue un afortunado casamiento entre audio y gráficos, esa conexión que en el altar solo consiguen los novios realmente enamorados a los que les carcomen mil y una emociones.
El juego de Namco Bandai es un notable Rpg con una apasionante historia que cruza la línea entre sueños y realidad, recomendadísimo para los amantes del género. Aún con todo ello Eternal Sonata es un juego pausado, con el que disfrutar cada instante y con ciertos defectos como una cámara fija que evita disfrutar de la magnificencia de sus esculturales parajes. Los combates por su parte, aunque evitables pueden hacerse repetitivos. Es un juego con el que gozar lentamente de cada uno de sus cualidades, que superan con creces a sus olvidables defectos.