Cuando Dead Rising y Lost Planet fueron anunciados en exclusiva, temporal o total, para la máquina de Microsoft, fueron observados de reojo mientras apenas nadie cotejaba la posibilidad de que ambos títulos se convirtiesen en respectivos referentes dentro de su género. Un paulatino desarrollo y el tiempo habló, dos grandes se acercaban.
Tras su particular homenaje a George A. Romero con Dead Rising, Keiji Inafune se adentró en producir una aventura que nos transporta a un mundo glacial, el planeta D.N.E III. El intento de la humanidad por expandirse en nuevos territorios, una batalla contra una especie alienígena por la supervivencia, vengar la muerte de nuestro padre, e invitados non gratos son los alicientes de una historia que nos pone en la piel de Wayne, el protagonista de esta interesante historia.
Wayne al igual que el resto de humanos varados en el planeta helado, va enfundado en un un traje armonizador de constantes vitales que se alimenta de energía térmica, la cual tenemos que ir recopilando constantemente. Para conseguir parte de ella tan solo hace falta recolectarla tras abatir a alguno de los enemigos con los que nos encontremos, pero hemos de ser rápidos, pues a medida que el tiempo pase ésta ira reduciéndose en cantidad.
Lost Planet es un juego de acción en tercera persona que presenta un aspecto gráfico sublime. La recreación del gélido e inhóspito planeta es realmente sobrecogedora: La blanca nieve impacta en pantalla a modo de manta reflectante con efectos realmente brillantes. El nanotraje del protagonista se agita debido a las ráfagas de viento que penetran hasta nuestros huesos. Bellísimas explosiones y efectos lumínicos sobresalientes son la receta junto a monstruos a pantalla completa a modo de jefes finales, para que el título de la compañía de Osaka destaque en el aspecto técnico.
A pesar de tan solo poder portar dos armas simultáneamente (una de ellas la cargaremos en la espalda) la variedad en el arsenal militar es notoria: pistola de energía, recortada, ametralladoras, rifle de precisión, además de armas de mayor poder de devastación que nos disminuyen la capacidad de movimiento como por ejemplo el lanzacohetes, el cañon gatling, el afuste de misiles teledirigidos, o el laser EM.
Por si fuera poco podemos controlar los llamados Vital Suites, mechs de combate con características exclusivas que también "chuparan" de nuestro calor acumulado.
Lástima que el sonido no acompañe todo lo bien que debiese. El juego viene con voces en inglés pero subtitulado al español, cosa que no nos parece del todo mal. Siempre preferimos unas buenas voces en inglés que un mal doblaje al castellano.
Lo que si echamos en falta son unas melodías con más personalidad para un título de tales dimensiones, los efectos sin embargo son bastante cumplidores: gruñidos de bestias inmundas, la munición impactando sobre la nieve, o los mecanísmos de los mechs son algunos de los más apreciables.
Nuestro personaje cuenta con un una variedad de gancho con el que aferrarnos a ciertas estructuras que no alcancemos a priori ,o con la utilidad de simplemente utilizarlo para obtener ventaja sobre el enemigo al encontrarnos en terreno elevado. El toque plataformero aunque de manera secundaria, está presente.
Pero si eres de los que necesitas más que un modo campaña completo, el juego cuenta con modo multijugador vía Xbox Live con un máximo de 16 jugadores en pantalla, 4 modos distintos de juego, y 9 mapas más la opción de adquirir nuevos mediante packs descargables previo pago. La amenaza de la humanidad os espera.