Un breve psicoanálisis de James
En mis sueños intranquilos, veo ese pueblo, Silent Hill. Prometiste llevarme allí algún día, pero nunca lo hiciste. Bueno, ahora estoy allí sola, en nuestro lugar especial, esperándote
El remitente de la carta que recibe James aquel día es Mary Shepherd Sunderland, su mujer, que murió de una grave enfermedad hace ya tres años. James está convencido de que su mujer no está viva, y sin embargo, ¿quién ha escrito esa carta?, ¿se trata de una broma macabra? James pretende descubrir que se encuentra tras todo esto, y por ello toma su coche hasta Silent Hill, pero el túnel a la ciudad está cortado, obligándole a tomar un sendero a la ciudad. Antes de partir, James se mira al espejo, como tratando de reconocerse a si mismo. ¿Podría Mary estar realmente en este pueblo?
La muerte de Mary logró sumir a James en una gran depresión, y desde el fallecimiento de su mujer en el hospital, no ha hecho más que arrastrar su tristeza en su vida rutinaria, y también una cierta represión sexual, con la dificultad de mirar a cualquier otra mujer. Pero esa carta escrita con la letra de su mujer iba a cambiarlo todo. A pesar de que su mujer pueda estar muerta, James parece decidido a averiguar que se esconde tras todo esto. Tras su llegada al cementerio encuentra a Ángela, que le advierte que el pueblo en el que se va adentrar es peligroso, y sin embargo al viudo parece no importarle. Durante el juego veremos como James realmente amaba a su mujer, como está decidido a salvarla y como es capaz de arriesgarlo todo con tal de encontrarse de nuevo con ella.
Centrándonos más en James como persona, en la intro del juego se nos muestra al viudo llevando el cuerpo sin vida de Mary por los pasillos de la prisión de Toluca. Esta escena no ocurre nunca en el juego, pero sirve como símbolo de la pesadilla que siente James. Él quiere volver a verla, y en sus sueños fracasa en salvarle la vida a esta mujer. La escena en la que él toma a Mary en brazos en los pasillos de la prisión es posiblemente el reflejo de su propia pesadilla, y por tanto una manifestación de su subconsciente y su recuerdo reprimido. A diferencia del primer juego, esta vez los escenarios tienen una clara simbología, y la cárcel se interpreta como el encierro interior de James, el encerrarse en si mismo y en sus recuerdos, el no poder reconocer la verdad. Y allí se ve, con el cuerpo de Mary en las manos, incapaz de huir de la cárcel que el mismo edificó.
Otra de las conocidas imágenes del juego es la de James mirando a través de las rejas de una prisión a la imágen de María, una mujer que tiene una sorprendente semejanza a Mary, pero en una versión mucho más provocativa (La naturaleza de tan enigmático personaje la pasaremos a tratar posteriormente). Alguien podría acusarme de llevar la interpretación de la simbología de Silent Hill 2 demasiado lejos, pero dado el carácter psicoanalítico del juego, creo que mi suposición no es tan exagerada (Este juego está lleno de símbolos, al más puro estilo Ciudadano Kane). La realidad es que pese a que James reprimió su recuerdo en el subconciente, él mató a su esposa Mary. María, como reflejo oscuro de Mary, aparece a un lado de los barrotes de la prisión, mientras que James trata de alcanzarla. María, en tanto y que es una antropomorfización del líbido de James, representa en esta escena su parte subconsciente, sus recuerdos reprimidos. James se reconoce a si mismo como a partir del otro lado de las barras. Los barrotes de la cárcel simbolizan así el límite entre los recuerdos reprimidos del subconsciente y los reucerdos recuperables del preconsciente, de forma que el intento de James por alcanzar a María al otro lado de las barras es una inteligente metáfora de la odiesea que este correrá, dado que hacia el final accederá a los recuerdos del asesinato. En efecto, cuando al fin llega al otro lado de las barras, María está muerta, como lo estuvo Mary, estirada y reposando.