VI. Los juegos (III): Tomb Raider III: Adventures of Lara Croft
Siguiendo la estela anual de salidas de entregas pertenecientes a la saga principal, 1998 fue el año en el que la saga comenzó a perder gran parte de sus puntos distintivos, y del espíritu que le había granjeado un enorme éxito, pero no adelantemos acontecimientos.
La historia de esta tercera entrega comienza hace millones de años, cuando un meteorito consigue salvar la atmósfera terrestre e impactar en la Antártida, hasta entonces con un clima bastante benigno. Los primeros pobladores en descubrir esta tierra fueron una tribu polinesia, que pese a las inhóspitas condiciones ambientales, descubren que la zona posee una abundancia de formas de vida sorprendente. La tribu comenzará a excavar en el cráter del meteorito para tratar de descubrir el poder oculto. Varias generaciones después, una serie de hechos catastróficos provoca que la tribu polinesia deba abandonar la zona.
En la época actual, la compañía RX Tech, dirigida por el excéntrico Dr. Willard, está realizando excavaciones en esa misma zona. La obtención de unas anormales lecturas, y el descubrimiento del cuerpo sin vida de un marinero de la expedición de Darwin, así como de su diario, hace que la corporación comience a mostrar un enorme interés por la zona, así como por otros lugares del mundo donde otros marinos de Darwin han viajado y han muerto. Uno de estos lugares se encuentra en la India, donde nuestra querida Lara está buscando el legendario artefacto Infada. Por una vez Lara no posee toda la información, y sólo conoce el poder que se le presupone a este artefacto reverenciado pro tribus ancestrales. Pronto comenzará a descubrir el resto de la información que la llevará a recorrer de nuevo medio mundo.
Pese a que de nuevo la jugabilidad básica del título permanece prácticamente inalterada, la inclusión de un buen elenco de nuevos movimientos, como agacharnos, esprintar para ganar velocidad adicional al correr, limitada por una barra de fortaleza física; colgarnos, balancearnos, rodar en carrera para escapar de ciertas trampas. Dispondremos de nuevos vehículos como los kayak que servirán para navegar contracorriente, la proliferación de entornos acuáticos vendrá acompañada de cocodrilos, pirañas, entornos helados, como las aguas de los niveles antárticos, dispondremos de una barra de temperatura corporal que aparece al sumergirnos en estas heladas aguas, y que podrá provocar un descenso rápido, inexorable y acusado de nuestra barra de vida. Habrá que conseguir motos de agua para atravesar sin peligro este agua.
Otra dificultad añadida a la exploración serán las arenas movedizas, que en la mayor parte de las ocasiones serán peligros mortales, aunque en otras, nos conducirán a localizaciones secretas.
Existen ciertos cambios en el arsenal de Lara, como la desaparición de las pistolas automáticas a favor de la Desert Eagle, la sustitución del M16 por la ametralladora MP5, así como la inclusión de un potentísimo lanzacohetes.
El título comienza en las junglas de la India, llevándonos a unas antiguas ruinas cercanas al Ganges. Más tarde visitaremos el desierto de Nevada, con instalaciones de alta seguridad como el Área 51, las islas del Pacífico Sur, Londres, la Antártida, desde la ciudad perdida de Tinnos, las minas de RX Tech, y la cueva del meteorito.
De nuevo, los usuarios de PC recibieron una expansión, en el año 1999, llamada: Tomb Raider III: The Lost Artifact, donde Lara descubre la existencia de un quinto meteorito llamado la Mano de Rathmore, que nos llevará desde el castillo en Escocia del Dr. Willard, a Dover, así como París, a través de seis niveles.
Tomb Raider III posee un tutorial de gran extensión, más que nada para dar cabida a la gran cantidad de nuevos movimientos, el empleo del quad, la mecánica de apuntar, así como los habituales secretos, que en esta ocasión nos mostrarán una habitación con gran cantidad de artefactos obtenidos por Lara en el pasado.
Hasta aquí no encontramos ningún problema esencial, un argumento interesante, nuevos movimientos, vehículos, armas, situaciones, aunque conforme vayamos avanzando en el título nos encontraremos con la drástica reducción de tumbas a explorar, y su sustitución por modernos entornos, componentes de infiltración, como las misiones de Nevada, que modifican intensamente la jugabilidad, y especialmente el espíritu de la franquicia, perdiendo la señas de identidad que la hicieron realmente grande. De nuevo la pérdida de esos momentos tranquilos de exploración, donde debíamos mirar cada recoveco de los escenarios para tratar de discernir como llegar hasta cierto punto, esta vez a favor de unos elementos de infiltración introducidos con calzador, provocaron el disgusto de los fieles seguidores.
Pese a estas críticas, unidas de nuevo a los asesinatos innecesarios de guardias de museo, soldados y aborígenes, la crítica elogió el acabado gráfico, las mejoras en la jugabilidad, el enfoque más cinemático a la hora de desentrañar el argumento, convirtiéndolo en uno de los juegos más populares del 98.
A modo de curiosidad, y de nuevo como guiño a las películas de Indiana Jones, debemos comentar que el ídolo de En Busca del Arca Perdida, aparece en la habitación secreta de su mansión. Los escenarios de la India recuerdan a los de Indiana Jones y el Templo Maldito, así como ciertas trampas del pacífico sur lo hacen a las que veíamos en En Busca del Arca Perdida.