VII. Largometrajes
El desmesurado éxito de la franquicia Tomb Raider, la popularidad incluso fuera del mundillo de los videojuegos de Lara Croft, convertida en sex symbol e incluso icono social, así como la tendencia a adaptar videojuegos al mundo de cine, aunque no con demasiado éxito, provocó que Eidos decidiera crear una película de acción real de Lara Croft. La elección del papel protagonista fue un punto controvertido, y la escogida finalmente fue Angelina Jolie, quien inicialmente se pensaba que no representaba las peculiares características de la heroína. Existieron fuertes rumores de que habría que destinar parte del presupuesto para efectos para aumentar digitalmente el busto de Jolie, aunque finalmente, se utilizó un sujetador especial, que sería desechado en La Cuna de la Vida.
Para este papel se barajaron a actrices como Demi Moore, Elizabeth Hurley, Anna Nicole Smith, así como a modelos como Lindsey Dawn McKenzie. Para el papel de villanos sonaron los nombres de Kevin Spacey y Sharon Stone.
El papel de Richard Croft fue otorgado a Jon Voight, padre en la vida real de Angelina Jolie, creando un vínculo bastante especial, y otorgando un toque de distinción al largometraje. Este film de la Paramount, fue dirigido por Simon West, y contó con la colaboración para las partituras de Graeme Revell, quien ya había realizado anteriormente excelentes trabajos en adaptaciones al cine como El Cuervo, del malogrado Brandon Lee. Como curiosidad, mencionar que el papel de Alex West, está interpretado por el polémico nuevo James Bond: Daniel Craig, al que también habéis podido ver en Munich, y que interpretará al agente secreto más famoso de su majestad en Casino Royale.
Con un presupuesto de 94 millones de dólares, y un acabado de superproducción, este título incide, y redefine la relación de Lara con su padre. Los Illuminati, la conjunción de las estrellas y planetas, que ocurre cada 5.000 años, y un misterioso triángulo de la luz con un enorme potencial que permite controlar el tiempo, son los principales pilares de un interesantísimo argumento que no tiene nada que envidiar al de los videojuegos.
El éxito de esta película no generó demasiados ingresos para Eidos, ya que un error en los acuerdos firmados, le excluía de los royalties de la película.
Como curiosidad, mencionar que la ceremonia budista que se celebra en Camboya, fue un hecho real y no estaba inicialmente previsto, aunque es conocida la inclinación religiosa de Angelina Jolie.
Pese a que la saga de videojuegos estaba atravesando unos momentos complicados, tras Chronicles, el éxito de la primera película realizada por la Paramount, con una notable acogida fuera de los que podríamos denominar "frikis", provocó que se programaran dos películas adicionales.
En 2003 llegaría Tomb Raider: La Cuna de la Vida, de nuevo con Angelina Jolie en el papel de Lara Croft, con Jan De Bont de director, famoso por Speed de Keanu Reeves y Sandra Bullock, con música de Alan Silvestri, que ha intervenido en las películas de The Mummy, y con un aumento del presupuesto que se elevó en esta ocasión hasta los 118 millones de dólares. No sabemos si por el desencanto de los fans a través de la penosa sexta entrega del videojuego, por saturación del género en los cines, este título no obtuvo la acogida esperada, recaudando en Estados Unidos tan sólo 65 millones de dólares, lo que provocó la cancelación de otros films de temática similar, como el spin-off de Muere otro Día: Jinx, que iba a estar protagonizado por Halle Berry.
Otros de los argumentos para el fracaso de la película residen en las críticas que la calificaban de plagio de En Busca del Arca Perdida, concretamente de los primeros veinte minutos.
El argumento de esta secuela nos hace buscar la Caja de Pandora, con el agravante de que el doctor Jonathan Reiss también busca su posesión para extender la peor de las plagas. Para encontrar este mítico objeto que reside en la Cuna de la Vida, en África, Lara deberá buscar un mapa, llamado el orbe de Alejandro, oculto en un antiguo templo de las islas Griegas. Lara contará con la ayuda de Terry Sheridan, un mercenario encarcelado en Kazakhstan, con el que nuestra heroína había mantenido un romance.
El fracaso de este largometraje, unido a la negativa insistente de Angelina Jolie de repetir papel, parecieron limitar la llegada de una tercera entrega. Pese a todo, en abril de 2006, se dieron ciertas informaciones acerca de que Jolie había aceptado volver a encarnar a Lara Croft, y existe la posibilidad de que llegue un tercer largometraje, retrasado por el embarazo de la actriz, lo que provocaría que hasta que no volviera a su figura ideal, la actriz no deseara embarcarse en el proyecto.
Las informaciones acerca de esta tercera película son nulas, aunque se rumorea que parte de la acción se rodará en Argentina. La llegada del décimo aniversario de la franquicia, y la positiva acogida de Legend, sin duda son argumentos que avalarían su salida.