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Nuestros decretos o designios se ven publicados en los tableros de anuncios de la ciudad. Debemos salir del castillo y acudir a estos tablones para asignar las aventuras a diferentes soldados, considerando su nivel, clase y equipamiento. Indudablemente estas elecciones pueden llegar a limitar o imposibilitar nuestras probabilidades de éxito. La magnitud o tamaño de algunas de las mazmorras es tal que llevará varios días a los soldados completarlas, obligándonos a seleccionar cada día esa mazmorra como trabajo a acometer hasta que se finalicen.
No se nos permite controlar directamente a los soldados, aunque reciben comunicados informándonos de sus progresos, como por ejemplo cuando llegan a ciertas localizaciones, cuando comienzan a batallar contra enemigos de enorme dureza o cuando cumplen su objetivo. Podemos incluso esperarles a la entrada de la ciudad para honrar sus servicios.
La nómina de soldados crece al crear nuevos hogares, ya que dentro de las familias que los ocupan, al menos un integrante es un joven soldado en entrenamiento. Estos personajes se dirigirán independientemente al castillo para solicitar empleo.
Mientras los ejércitos batallan en las afueras de la ciudad, nuestro rey puede interactuar con los diferentes ciudadanos, e incluso tomar parte en las tareas de construcción. De esta forma, el contacto del rey con la población incrementa su felicidad y facilita el que nuestros aventureros estén bien equipados. Inicialmente sólo podemos construir casas, aunque conforme progresemos por el juego se van añadiendo nuevos tipos de construcciones, como pastelerías y panaderías. Construir ciertos tipos de comercio cerca de hogares puede incrementar la felicidad de sus habitantes. Por otra parte, crear tiendas de armas no nos asegura disponer de un stock de armas, ya que para ello debemos invertir dinero.
El incremento de opciones para construir nuevos comercios, las limitaciones presupuestarias y parámetros como la mencionada felicidad de los habitantes nos llevan a tomar decisiones estratégicas que tienen claras influencias sobre el crecimiento de la ciudad. De esta forma se incrementa la profundidad de la jugabilidad, así como se mantiene el interés al incluir nuevos elementos que van apareciendo conforme progresamos.
Este interesante detalle se verá potenciado en el futuro con descargas de paquetes adicionales con nuevas construcciones, mazmorras, clases de soldados e incluso ropajes para nuestro rey. Pese a todo Square Enix ha prometido que My Life As a King se convertirá en una experiencia plena desde la primera descarga. Además se ha remarcado que ni el precio de las expansiones ni su contenido tendrán nada que ver con las estrategias de descargas vistas en otras plataformas, bastante criticadas por otros usuarios por lo exiguo de los contenidos y lo abusivo del precio.
Como podéis ver este título dispone de cierto componente de serie Sim, parte del clásico Harvest Moon y parte de simulador económico. Podemos emplear la moneda local, los clásicos gil, en construir nuevos edificios, mejorar los ya existentes, incrementar la productividad de los herreros, etc. Cada día en el mundo de My Life As a King nos lleva entre diez o quince minutos de tiempo real, por lo que el progreso en el juego es más rápido que en otros títulos similares.
Si a todos estos detalles jugables le añadimos un apartado gráfico realmente atractivo, queda justificado el precio de 1500 puntos Wii de la descarga. Ya las primeras imágenes y vídeos del juego demuestran que nos encontramos ante un juego que no ha escatimado esfuerzo alguno en materia gráfica, algo de agradecer ante cierta preocupación del usuario más informado hacia la simplificación de los juegos de WiiWare. Sin duda Final Fantasy Crystal Chronicles: My Life As a King tiene todas las papeletas para convertirse en la estrella del lanzamiento europeo de WiiWare, algo que juzgaremos cuando realicemos la cobertura mediante completos análisis de la totalidad de la librería de partida del servicio.
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